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Tres generaciones

La familia Tourand, con sede en Meadow Lake (Saskatchewan), lleva la maquinaria en la sangre.

鈥 Paul Iarocci

Es 2020 y una adolescente entra en la sede de Brander Enterprises en Meadow Lake, Saskatchewan, curr铆culum en mano. Consigue un trabajo a tiempo parcial limpiando el taller y la oficina despu茅s de clase. Al a帽o siguiente, durante las vacaciones de primavera, se ocupa de limpiar los albergues y de realizar otras tareas para preparar la nueva temporada de tala.

Brander Enterprises es una empresa con veinte a帽os de antig眉edad. Sus fundadores, Allen, Kris y Jamie Brander, empezaron en 2004 con un contrato de carga y transporte para la planta Tolko OSB, que se puso en marcha en 2003. A partir de ah铆 se expandieron a la recolecci贸n, el mantenimiento de carreteras municipales y el sector inmobiliario. En la actualidad, la empresa corta y entrega medio mill贸n de toneladas de fibra con una flota de equipos que incluye cinco feller bunchers, nueve procesadores, siete skidders, siete cargadoras y 25聽camiones de transporte. Entre operadores de maquinaria, conductores de camiones, personal de mantenimiento y de apoyo, Brander Enterprises cuenta con 100聽empleados.

Tercera generaci贸n

La adolescente es Amy Tourand y, tras graduarse en el instituto al a帽o siguiente, les propone a Kris y Jamie para trabajar a jornada completa. Amy ha demostrado ser muy trabajadora y quiere manejar un procesador. Los Brand ven su potencial. A los diecisiete a帽os, Amy pasa su primer verano en el bosque. Recibe formaci贸n de un operador de procesadores con experiencia, que adem谩s es su padre. Jeremy Tourand lleva siete a帽os trabajando para la familia Brander.

"Cuando llegu茅 aqu铆 por primera vez, pude entrenarme con mi padre", recuerda Amy. "Pas贸 unos tres d铆as conmigo en el cabezal 568 y luego tuvo que ir a arrastrar durante un tiempo. Estuve un poco sola, pero est谩bamos en la misma zona, as铆 que 茅l me vigilaba". El padre de Amy la controlaba, asegur谩ndose de que sus apilados estuvieran rectos y las longitudes fueran correctas.


INTENTAMOS ATRAER A UN P脷BLICO M脕S JOVEN. SI PUDIERA TENER CINCO O DIEZ AMYS M脕S, ESTAR脥A ENCANTADO.


鈥 Kris Brander


Amy ya tiene diecinueve a帽os. Irradia confianza, pero habla con un sentido casi anticuado del respeto por sus compa帽eros y una deferencia hacia la experiencia. Recuerda haber estado con su padre en un taller a la edad de doce a帽os. "脥bamos a recoger a mi padre y nos dejaba entrar en el taller si se le hac铆a un poco tarde. No interven铆amos, pero pod铆amos ponernos a un lado y observar lo que hac铆a. Recuerdo que estaba trabajando en un procesador y lo hab铆a trasladado desde la parte trasera del patio. Me dejaba subir y me lo explicaba todo. Yo era bastante peque帽a, pero lo bastante mayor como para entenderlo".

Segunda generaci贸n

Jeremy empez贸 temprano en la industria de la cosecha forestal. "La primera vez que empec茅 a trabajar en el bosque ser铆a cuando ten铆a unos doce a帽os; para mi padre, cuando ten铆a su propio contrato. As铆 que cuando no estaba en la escuela, estaba en el bosque trabajando". Jeremy fue contratado por los Brander hace siete a帽os. Al igual que Amy, trabaja al costado del camino. Pilotea un 糖心视频 850 con un cabezal 568.

"Fue un shock cuando ella decidi贸 que ven铆a al bosque", recuerda Jeremy. "Lo que pasa es que cuando se le mete en la cabeza que quiere hacer algo, no puedes decirle que no porque no lo deja".

Sin embargo, Jeremy cree que fue una buena decisi贸n: buena para Amy y buena para la industria. "Siempre vamos a tener que talar 谩rboles, as铆 que siempre va a haber tala. Ahora mismo, parece que no hay suficientes j贸venes. Los que estamos aqu铆 ahora somos todos mayores".
Jeremy cree que no es la operaci贸n de las m谩quinas lo que aleja a los j贸venes del sector. Es lo que ocurre cuando algo va mal. "Sentarse en esa m谩quina est谩 muy bien. Tiene calefacci贸n y aire acondicionado. Pero en cuanto se rompe una manguera, no quieren salir y sacar la llave inglesa. Amy tiene una buena 茅tica de trabajo. Cuando hay una fuga en su m谩quina, ella sale y trata de resolver el problema antes de encender la radio. Si se trata de una manguera suelta, toma una llave inglesa y la aprieta lo mejor que puede. Y si sigue goteando, llamar谩 a alguien y le dir谩: 'Bueno, s铆, he intentado apretarla, pero no puedo apretarla con la fuerza suficiente'". Jeremy no puede ocultar su orgullo por los logros de su hija. "Un par de a帽os m谩s, y ni siquiera tendr铆as que preocuparte por ella. Ser谩 capaz de manejar todas esas cosas por s铆 misma".
Amy dice que tard贸 unos cuatro meses en adquirir destreza. Pas贸 de un transportador 糖心视频 H855E a otro y, en el proceso, aprendi贸 a manejar los cabezales cosechadores 568 y 575. Brander Enterprises tiene un total de ocho transportadores 糖心视频 para procesamiento al costado del camino; siete transportadores de la serie 855 y un modelo 850, con una mezcla de cabezales 568 y 575. Amy considera que el 575 se comporta un poco mejor con el 谩lamo rugoso. El 568 se comporta mejor con el abeto.

Jeremy, que ha pasado mucho tiempo sentado en un procesador, ha realizado una buena parte de la formaci贸n de operadores. "Cuando se trata de los ni帽os m谩s peque帽os, lo primero que suelo preguntarles es si les gusta jugar a videojuegos", dice. "Porque est谩n acostumbrados a los botones. Estos procesadores tienen un mill贸n y medio de botones en cada joystick, as铆 que hay mucha memoria ah铆".

La capacidad de atenci贸n es otra caracter铆stica fundamental. Cuando Jeremy est茅 entrenando, operar谩 mientras el novato se coloca detr谩s y observa. Luego cambiar谩n de posici贸n. "Lo manejo durante un par de horas. As铆 puedo hablar con ellos y describirles lo que hago mientras lo hago. Y luego dejo que ellos lo hagan. Puedo calibrar lo r谩pido que van a entenderlo y predecir los errores que pueden cometer desde el principio. Amy lo aprendi贸 muy r谩pido. Es solo su segunda temporada y sabe cortar tanto como yo".

Probablemente m谩s que cualquier otra m谩quina de un sistema forestal, el procesador 鈥揷on su complejo sistema de control de alta funcionalidad鈥 proporciona una serie de datos de producci贸n. Los indicadores de rendimiento resultantes y la informaci贸n en tiempo real es algo que Amy apreci贸 mucho, sobre todo cuando empezaba. "Por supuesto, puedes hacerte una idea bastante clara de c贸mo mejora tu producci贸n, porque puedes verlo todo", explica.
Amy realiza sus propias rutinas de engrase, se responsabiliza de los controles de l铆quidos, repone el aceite de la cadena y cambia barras y cadenas. Mantiene limpios el interior de la cabina, las ventanas y los tiradores de las puertas. Kris aprecia que sea pr谩ctica y se preocupe por el mantenimiento de la m谩quina, rasgos que a menudo son dif铆ciles de encontrar o inculcar a los nuevos operadores.

"Nuestro mayor problema es encontrar gente", dice Kris. "Somos una comunidad peque帽a, de 5000聽habitantes, y con mucha gente en la cosecha forestal y la industria forestal. Quiero decir que no hay mucha gente disponible que sean operadores".
Tras el 茅xito de la integraci贸n de Amy en el equipo, Kris est谩 buscando m谩s j贸venes para incorporar a la empresa. "Intentamos atraer a un p煤blico m谩s joven. Si pudiera tener cinco o diez Amys m谩s, estar铆a encantado".

Kris subraya que el segmento de m谩s edad de su plantilla acabar谩 teniendo que retirarse. "Tenemos a algunos mayores de setenta a帽os. Siguen queriendo trabajar aqu铆, as铆 que algo debemos estar haciendo bien", afirma, aunque reconoce que esto no puede durar eternamente. El miembro de m谩s edad del equipo de recolecci贸n es Eugene Tourand, abuelo de Amy.

Primera generaci贸n

A sus 77聽a帽os, Eugene lleva m谩s de 50聽a帽os trabajando en el bosque. Obtuvo un contrato en 1985 y form贸 una cuadrilla de tres hombres y dos skidders de cable. Pas贸 los siguientes veinte a帽os derribando a mano, desramando y desmochando a mano, tirando cables y colocando sujeciones de troncos. No fue hasta 2005 cuando el aserradero decidi贸 que hab铆a llegado el momento de pasar a operaciones totalmente mecanizadas con feller bunchers y skidders con garra. Eugene se puso a trabajar para su cu帽ado, otro contratista de Saskatchewan, y cambi贸 su viejo line skidder por la relativa comodidad de un skidder con garra. Desde entonces trabaja con uno.

La tala invernal en el norte de Saskatchewan no es una vida f谩cil. Las horas de trabajo son largas, no hay mucha luz diurna y los lugares son remotos. Es dif铆cil encontrar servicio de telefon铆a m贸vil. Amy dice que sirve de ayuda contar con la familia: su padre, su abuelo y su t铆o Myron. Reconoce que fue mucho m谩s duro para su abuelo, que durante d茅cadas no se benefici贸 de la mecanizaci贸n ni de las cabinas climatizadas.
Sin embargo, cuando los j贸venes se plantean una carrera profesional, no suelen comparar las condiciones de trabajo de dos generaciones anteriores. Para muchos, el d铆a t铆pico de Amy podr铆a considerarse arduo. Empieza con un despertar a las 4:00 de la ma帽ana para subirse a su cami贸n, con el almuerzo preparado, a las 5:00 de la ma帽ana. Despu茅s de recoger l铆quidos y suministros, el trayecto desde el campamento hasta el bloque de corte puede durar hasta media hora. En ese momento, el operario del turno de noche completa la rutina de mantenimiento del cambio de turno, lo que permite a Amy comenzar a trabajar a las 6:00 de la ma帽ana. A las 17:15, Amy apaga la m谩quina y realiza la rutina de engrase, limpia la cabina y las ventanas y regresa al campamento a las 18:00.

Amy ha perseverado y ahora, tras dos temporadas, es una operadora consumada y un miembro respetado de la tripulaci贸n. Se ha ganado el respeto colaborando, aportando su granito de arena y ayudando a los dem谩s en todo lo que ha podido. Cuando Amy se ha encontrado con los inevitables problemas que conlleva vivir en un campamento de monta帽a durante los inviernos, a menudo brutales, de Saskatchewan, sus esfuerzos han sido correspondidos por los miembros de su equipo.
Eugene Tourand no solo tolera el invierno de Saskatchewan, sino que lo abraza. Hablando de la diferencia entre la cosecha forestal en el pasado y en la actualidad, dice que aprecia las comodidades modernas, como una cabina caliente, pero tampoco se queja de los d铆as en que hab铆a que poner chokers y andar por el bosque. Toda esa actividad f铆sica le manten铆a caliente, dice con un dejo de nostalgia.

A Eugene le gusta estar al aire libre y disfruta haciendo cosas que le resultan familiares y naturales. La tarea que le resulta m谩s familiar es operar un skidder. "He estado fuera toda mi vida. Nac铆 y crec铆 en la granja. Cultiv谩bamos en verano y luego 铆bamos al bosque en invierno". Le pregunto a Eugene cu谩ntos a帽os m谩s piensa trabajar. Me responde que no lo sabe. "Hasta que no pueda".

Al igual que su hijo, Eugene tiene muchas cosas positivas que decir sobre Amy. "Ella me asombra. Estoy muy orgulloso de ella. Quer铆a manejar un procesador, pero antes ten铆a que graduarse. Se gradu贸 y vino a trabajar, y lo logr贸". Eugene dice que lo lleva en la sangre.
Amy tambi茅n tiene una beca de soldadura con Saskatchewan Polytech. Durante las 煤ltimas vacaciones de primavera, Amy aprovech贸 sus cursos de soldadura del instituto para trabajar en algunos proyectos con Lee Dull, el soldador a tiempo completo de Brander. Este a帽o, cuando acabe la temporada, espera seguir soldando. "Sinceramente, me gustar铆a ser soldadora oficial. Ser铆a muy bueno trabajar con maquinaria pesada. No me importa viajar. No me importa estar rodeada de equipos tan grandes, y un equipo m谩s dominado por hombres y cosas as铆 no me molestan. No me da tanto miedo como pensaba cuando llegu茅 aqu铆".